En el año 2017, la EFSA publicó un Sistema “simplificado” de gestión de la inocuidad de los alimentos (FSMS en sus siglas inglesas) destinado a ciertos establecimientos minoristas de pequeño tamaño (carnicerías, tiendas de comestibles, panaderías, pescaderías y heladerías) basado en los criterios de los Planes de prerrequisitos.

 

Hace pocos días, EFSA publicaba nuevas directrices (FSMS) similares para otras pequeñas empresas minoristas, que incluyen a los centros de distribución minoristas, supermercados, restaurantes (incluidos bares y otras actividades de restauración) y para las donaciones de alimentos.

 

Este sistema simplificado significaría que no se requiere que los minoristas tengan un conocimiento detallado de los peligros específicos. Además, incluye pautas para verificar que los alimentos donados sean seguros, como el control de la vida útil, el mantenimiento de la cadena de frío y maneras de asegurar la comunicación entre el donante y los destinatarios.

 

Bajo el nuevo sistema, los minoristas solo deben ser conscientes de que existen peligros biológicos, químicos y físicos o ciertos alérgenos que pueden estar presentes en los alimentos. Además, deben conocer que el hecho de no llevar a cabo actividades de control clave, como la separación de productos crudos de productos cocinados, puede representar un riesgo para los consumidores.

 

Garantizar la inocuidad de los alimentos donados es particularmente difícil porque los alimentos pueden estar llegando al final de su vida útil y también porque suelen participar varios “actores” involucrados en la cadena de donación de alimentos. Esta nueva opinión científica ayudará a los donantes y receptores de alimentos (bancos de alimentos y otras organizaciones benéficas) a implantar sistemas simplificados de gestión de la inocuidad de los alimentos para garantizar la redistribución de alimentos de manera segura.

 

El nuevo enfoque utiliza diagramas de flujo claros para resumir las etapas de producción, y tablas simplificadas para llevar a los minoristas a través del proceso de gestión de la inocuidad de los alimentos desde la identificación de peligros hasta las medidas de control, de acuerdo con la normativa existente. Los diagramas y tablas son genéricos y los operadores de empresas alimentarias pueden ajustarlos para que se ajusten a sus propias actividades comerciales.

Desperdicio alimentario en la UE

Solo una pequeña proporción del excedente de alimentos en la UE se redistribuye. En 2017, la red de la Federación Europea de Bancos de Alimentos proporcionó 4.1 millones de comidas cada día en beneficio de 8.1 millones de personas a través de 44.700 organizaciones benéficas que trabajan en primera línea.

 

La nueva legislación de la UE sobre residuos, adoptada en mayo de 2018, insta a los países miembros a tomar medidas para reducir el desperdicio de alimentos en cada etapa de la cadena de suministro de alimentos y a monitorear e informar sobre los niveles de desperdicio de alimentos, basándose en una metodología común en toda la UE para medir los residuos alimentarios.